Reloj no marques las horas...porque voy a enloquecer...Detén el tiempo en tus manos....
Hay una marca inglesa de relojes, desconocida para el mercado masivo, pero que llamó mi atención por los conceptos y diseños aplicados a los modelos. Mr. Jones tiene en su colección relojes modernos, informales y coloridos, que cuestan alrededor de 120€. Analizando la confección y el diseño encontré puntos en común con Swatch, que es como el padre de los relojes de temporada o coleccionables. Pero me divirtieron mucho especialemente dos, "The average day" (iz) y "The future" (de). Estuvieron en el London Design Week 2008, así que si les gustan los pueden comprar online antes de que se hagan famosos.
Woody Allen debería estar orgulloso, luego de películas medio pelo como Match Point o Scoop y sin mencionar el reciente fracaso de El sueño de Cassandra, el multipremiado director sin duda tiene un gran séquito de fans y periodistas que se han abalanzado frescos como una lechuga sobre su último rodaje "Vicky Cristina Barcelona". Si reflexionáramos dos minutos, tendríamos todos que reconocer sin culpa que a lo único que ha estado jugando este simpático personaje durante la última década es a colocar a sus jóvenes actores preferidos como títeres de varios guiones sin cuerpo ni alma. Jason Biggs, Christina Ricci, Scarlett Johansson, Ewan McGregor, y ahora Javier Bardem y Penélope Cruz. Si tuviera que hacer un breve resumen de Vicky Cristina Barcelona, tendría que decir que es simplemente una excusa de Woody Allen para documentar un trío sexual y amoroso entre los tres personajes principales, en un trasfondo de relaciones levemente estudiadas aunque por demás expresivas, y con un final insípido y tan predecible como El sueño de Cassandra. Algunas críticas hablan de “interesantes actuaciones sobre muy interesantes enredos de relaciones” o “la película más entretenida y sexy de Allen en años”. Lamento no coincidir salvo por lo de sexy, y además agrego que en varios momentos que podrían haber resultado decisivos o con un vuelvo interesante del film, se dedicó a navegar por aguas poco profundas o creativas. En general le faltó sentimiento y le sobró lujuria. Y los diálogos, algo básico y esencial, su sello e insignia, dejaron entre su intento de mezclar el español con el inglés, varios espacios sin atractivo. Y por último, el escenario: Barcelona, que a mi parecer se quedó corto y lleno de clichés (siempre nos quedará NYC). Moraleja: si todo lo que nos deja Vicky Cristina Barcelona es una trivial lección sobre los impulsos del corazón y a Penélope una nominación al Oscar, viniendo de un Allen algo desmejorado diríamos que es suficiente. Personalmente espero no estar frente a la decadencia de una grande.
Nadine Labaki, directora y actriz protagonista de Caramel, demuestra que en el Líbano se pueden contar historias sin encerrarse en temas bélicos o religiosos. El drama romántico que sucede en una peluquería de Beirut nos enseña la vida de cinco mujeres y su forma de lidiar con el amor y su realidad social hoy. Desde la fotografía existen puntos comunes con Chocolat (2000) por la calidez de algunos planos aunque en este caso más desordenados. Y la música acompaña dulcemente los procesos de cada mujer, de la mano de Khaled Mouzanar, quien además está casado con la directora. Para el espectador ajeno a la vida de oriente medio, Labaki nos ofrece una visión donde las mujeres, el amor, sus deseos y posibilidades, son puntos que pueden coexisitir superando las barreras culturales y religiosas. Quizás intencionalmente la directora no ahonda demasiado en cada personaje, y el resultado es un film que deja un sabor dulce con ganas de un poco más.
Un breve comentario: la ciudad de Beirut por su cualidad de puerto central ha sido históricamente un punto comercial importante a nivel mundial. Hoy es una ciudad altamente diversa y cobija a cristianos, musulmanes, judíos y otras religiones. Si bien el idioma oficial es el árabe, gran densidad de la población sabe hablar francés dado que desde la caída del imperio otomano hasta 1943 estaba bajo el régimen francés.
Gracias a esta película Líbano estuvo nominada a los Oscar a mejor película extranjera en 2007. Además fue aplaudida en el Festival de Cannes y San Sebastián.
Las esquinas están gastadas. Se hundieron en la moda de una hipérbole, años atrás. Los números de las casas vencidos por el mismo efecto, hacen imposible adivinar las combinaciones. Si alguien lograra situarse en la misma encrucijada, podría fantasear con que una oleada de fachadas está por desmoronarse en la acera. Aventurándose en las inmensas baldosas, los turistas juegan al peatón desatento y mantienen sus frentes en dirección al arte de los techos. La asimetría de las esquinas pone en peligro al alemán de la camarita analógica. Una bocina metálica y desfigurada hace eco en los cuatro costados. Todos rigurosamente alerta durante los próximos veinte segundos. No hay suerte. En un periódico antiguo se leía que los edificios en ochavas resultaron ser un buen antídoto contra el exceso de visitantes y desde entonces las han dejado así. Barcelona tiene esas cosas.